El árbol Sombra de Toro (Jodina rhombifolia), también conocido como Peje, y al que los mapuches llamaban “Pachahua”, mide de 2 a 5 metros y el tronco llega a superar los 35 centímetros de diámetro. En nuestra granja se encuentra en la zona de corrales y sus hojas similares a la del muérdago son especiales para mantener lejos a perros y felinos.
Este árbol crece desde el norte de Argentina y se extiende por el oeste hasta la provincia de Río Negro, siempre sobre suelos arenosos y lugares donde la lluvia es escasa. También habita en Paraguay, Uruguay y sur de Brasil.
La mayoría de las plantas florecen en primavera, que es la estación de las flores, pero éste florece a fines de otoño. Los frutos, que en la mayoría de las especies aparecen después de las flores en el verano, en el Sombra de Toro nacen en invierno.
En otros tiempos, no muy lejanos, fue muy importante para el hombre. Los indios que poblaban estos lugares, lo consideraban sagrado. Creían que era un árbol mágico, cuyo uso sólo era permitido a un grupo particular de gente: los machis.
Es una especie abundante en el bosque pampeano, y se la puede ver en los costados de los caminos y en la periferia de las ciudades. Su presencia nos habla de otros tiempos, de otras costumbres, de otros pobladores. Nos habla de otra forma de acercarnos a los habitantes (animales y plantas) del bosque, de apreciar las cosas no sólo por las utilidades que nos prestan sino por su valor en sí mismo.
Entre sus características más relevantes este árbol se distingue por ser perenne y de gran valor ornamental. Sus flores blanco-verdosas despiden un exquisito aroma, y sus frutos rojos atraen pájaros nativos. Se le conocen muchísimas propiedades medicinales.













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