En la granja contamos con esta especie de árbol en el sector de vertientes, ya que necesitan de mucha humedad y agua para poder desarrollarse en todo su esplendor…
Este árbol es muy difundido en Argentina, pero es originario de Asia, algunas culturas aseguran que es un símbolo de la pureza. El sauce no crece en lugares secos ya que necesita mucha humedad, generalmente los encontramos al borde de arroyos o ríos. Bebe el exceso de agua del terreno y ofrece un respiro al suelo. La limpieza de su carácter, el entorno donde vive y su tendencia al aire y la luz lo han convertido en un signo de la naturaleza más pura.
En Oriente es símbolo de inmortalidad y de resurrección. En China, este árbol estaba muy asociado a las ceremonias fúnebres. Era símbolo de la vida eterna y en los rituales, tras la construcción de una casa, los chinos se colocaban en la puerta mirando hacia el sol, plantaban una rama de sauce y hacían la comida junto al lado hacia el que la rama se inclinaba. En la tradición cristiana, encontramos que Judas se ahorcó en un sauce y por eso, dicen, los troncos de los sauces son huecos. Cuentan también que Jesús fue azotado con varas de mimbre (sauce) antes de ser crucificado y que esto causó tanta pena al árbol, que dejó colgar sus ramas convirtiéndose así en el sauce llorón.
El sauce es un árbol que pertenece a la familia de las salilaceas. Hay más de 200 especies en Europa y, por sus propiedades curativas, destacamos entre ellas al salix alba o sauce blanco. Esta variedad crece junto a ríos, arroyos y en general, en cualquier sitio donde la presencia del agua sea abundante o en bosques de clima húmedo. Rico en componentes benéficos para el hombre, quizás sea más conocido por sus ácidos de entre los cuales destacamos el salicílico, presente en las hojas. De la corteza se pueden obtener vitaminas, minerales, fibra y ácido ascórbico.












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